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Estupideces

Este poema es el llanto por la llamada que no te hice cada trocito de órgano que nos dejamos por el camino viendo quién iba a aguantar más y más y  m  á s y nos quedamos quietas en sitios distintos y me agarré los intestinos imaginando que me ataban a ti buscando que me sanaras la herida para dejar de sangrar -Yo sola no supe cogerme tantos puntos- Escribo para mí  versos en un pretérito imperfecto muy complejo donde se llenan de mierda después de gritar al espejo que tenía la libertad suficiente de dejarme la voz  porque mírame qué feliz soy qué plena estoy qué vida esta  Qué No sé Anoche bebí refresco en una taza y soñé contigo.

Babygirl

Te recuerdo, loca como la hiena que ríe a carcajadas cada vez que se le rompe el llanto. Te recuerdo, tuya tan tuya que nunca cerraste la jaula por si echabas a volar. Te recuerdo, diminuta como un grano de arroz escondido en la suela de tus botas blancas. Te recuerdo difusa sin aire sin voz. Etérea. Miro y encuentro el oasis de mi refugio quemado por el humo de un cigarro posado en otras bocas que imaginas que besan como la mía y una botella de alcohol con el efímero calor de una desnudez eterna. Sigues sin cambiar la cerradura. Me he tragado la llave. Dime ven pero ya lo dejé todo, que caerme dos veces ha sido una tercera perdiendo el miedo a volar una cuarta para vivir a mi manera. He olvidado dónde ir cuando tengo ganas de llorar. Te recuerdo, bajo todo pronóstico niña cuna de mi propiedad. Fui tan yo como pude tan tú como te dio la gana a manos vacías a corazón lleno -y viceversa- Quién te cura si soy yo lo que te duele -Es...

Controversia

Y qué desastre son las despedidas. Segundas partes entre suicidas He buscado tus labios tanto tiempo tan mal que ya no recuerdo tu voz, mi reina Me limpio las heridas cuatro años más tarde abriendo los ojos después de haberme quedado ciega -de ti- por ti. Qué sé yo si me resguardo entre los coches de tanto frío rezando para que ninguno arranque y vuelva a quedarse conmigo dentro. Raspo porque no he vuelto a acariciar un cactus con tanta delicadeza y me he clavado espinas entre las uñas que ahora muerdo y no me duele, no, ya no me duele. Quiero seguir escribiendo bonito pero no me hagas daño, ya no necesito que me duela mucho. Voy dando tumbos entre versos intentando encontrar la manera correcta de hacerlo bien de ser perfecta de soplar las velas. Otra tarta sin cumpleaños.

Aullando

No salen por impulso lo poemas dónde está la puerta de emergencia hace mucho que yo ya no sé. Te veo bien. Crezco pero no avanzo quiero salir del fango verte por última vez. Tus manos me miden la fiebre tengo un corazón latente ¿Todavía tanto me quieres? Es verdad que creo en sirenas espero que sigas sabiendo cantar. Porque ahora sí si antes siempre no Yo delante no. ¿Qué fue de ti niña del té? ya no me caigo en los baños. Matas por que te diga te amo nazco cada vez que maúlla un gato Casi olvido tu llanto lo estás haciendo muy bien.

Diabetes

No tengo saliva para escupir todo el azúcar que me queda en la boca. "Cielo cariño niñademivida," me sabes a sangre.

Y a ti qué

Quiero que alguien me quiera tanto para escribirme pura y nueva sin miedo a pillarse los dedos. Que me quieran sincera y valiente y me hagan saltar sobre una nube y no una ola. Quiero amor de plastilina para moldearnos como nos dé la puta gana. Siempre oliendo a pequeñitas. Que no me llamen cobarde por no querer tirar de la cuerda que me haga caer al río. Quiero ser feliz con las uñas para dentro sin colmillos hacia fuera. Sentirme en casa aunque me muera de frío, que ardan las paredes por andar descalza en bragas sin pisar ningún cristal. Que parezca que no hayamos roto nunca un plato. Volver a criar gusanos en una caja de zapatos y que luego crezcan mariposas en mitad de la garganta. Quiero un jardín de margaritas sin la necesidad de haber muerto antes -otra vez-. Volver a pintar volver a correr volver a bailar. Me. -mis ganas- -cállate-

Dos caras de una lombriz

Me hiciste callar como quien calma a un niño que se ha raspado los codos; sin importancia. Te vi marchar con miedo a tu regreso y volviste con las manos llenas de tierra y cicatrices nuevas jurando que para arreglar hay que volver a romper. Sonrío con los dientes gastados de tanto golpe y te recuerdo con nostalgia sin recelo. Con la boca seca e insípida porque tú ya no y yo tampoco. Escuece. A veces me sabe amargo amor. -Sin coma.- Estoy tan podrida que sólo queda el fantasma de nuestro fracaso preguntando mil veces por qué no por qué no sí Y si... El último beso de buenas noches huele a descomposición.