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Daisy

(Hazme feliz.) Dame un puñetazo en la nariz y nada en mi sangre, después cúramela a besos y límpiate las manos con mis lágrimas. (Hazme feliz.) Rómpeme una pierna y júrame que va a darme suerte toda mi vida -es lo que siempre se dice y lleva plus porque eres tú.- (Hazme feliz.) Ponme el corazón en huelga de hambre y luego dime que delgada estoy mucho más guapa. (Hazme feliz.) Provócame una intoxicación a base de amor y encárgate de la planta de cuidados intensivos del hospital de mierda que me estoy inventando. (Hazme feliz.) Llámame cuando mi poesía deje de llevar tu nombre échamelo en cara, te prometo que te devolveré el papel de musa principal. (Hazme feliz) Sabes lo que te quiero decir.

Quiero seguir escribiendo

Tengo piel bajo las uñas y los dedos llenos de sangre. Se me han rajado los labios y me sabe la saliva a bilis porque mi estómago se resiste a seguir teniéndote en su casa. Tengo un agujero negro en el ombligo que espera caricias y un nudo justo debajo que no tarda en deshacerse con un "mírame, estoyaquíporti" Sueñas vivir en manada cuando yo la llevo dentro liderada por tu ojos amarillos. -Envidiame.- Puedo seguir gritándole a tu sombra preguntas sobre qué coño te pasa hasta que deje de echarme culpas encima y me diga que por motivos de seguridad me vas a decir que me quieres en todas partes. Cielo, hablabas de moscas e insectos en cadáveres con sangre coagulada. De gatos muertos atropellados por tu corazón. Hazme daño para que me duela mucho y deje de escribir sobre lo feliz que puedo ser ahora contigo.

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Qué coño me vas a contar a mí de lo mucho que me conoces si nunca me has oído reír cansada, ni me has mirado con esos ojos que te dicen "lo tengo todo delante y mi sangre va a dejar de correr por las manos si estas no pueden tocarte". Es que en ninguna vida te he besado con la excusa de la inercia o la presión que me ejerce la gravedad en la espalda y me aplasta los huesos esperando que reaccione mandándola a la mierda resolviendo la ecuación de tu mandibulacuello y mi-cuello-mi-cara y tus ojos los lab -nuncahesidobuenaconlasmatemáticas-. Cuándo fue la última vez que recitaste mis versos y te aprendiste esas verdades abrazadas por todas tus mentiras si ya ni siquiera recuerdas como suena tu nombre chocando contra mi saliva. Conociste mis largos dedos fríos metidos en la garganta intentando deshacer los nudos  y no alcanzaba y no alcanzaban a los pulmones donde me plantasteis  un jardín de margaritas  por todo aquél que quiso hacerme tragar cristales para mata...

No me llames en diciembre

Si quieres que vuelva pídemelo con las rodillas sangrando y te diré que no, que no me da la gana, para luego volver otra vez a acariciarte con las manos llenas de cristales. Quieres que te escriba, pero mientes. Estás deseando ver el reflejo de tu cara metido entre mis líneas. Vanidad, tú solita te has encarcelado entre tantos espejos. Nunca dejas de ser tú  con esa manía tuya de mandarlo todo a la mierda y yo no dejo de ser yo  con mis manías a todo lo demás  y una alexitimia del tamaño de esta casa. Así estamos, tirándonos por tierra esperando a que llueva para ver si nos convertimos en estatuas o si por casualidad nos crecen flores bajo las axilas y sentimos más que larvas, mariposas.

Kreft

Hoy, vuelvo a mirar hacia la puerta del bar y sé que no vas a entrar, que nunca lo hiciste ni podrás hacerlo. Ya sé que no recibirás ninguna de mis cartas, que no me llamarás y no podré llamarte, que no verás como me he hecho mayor ni yo conoceré a tus hijos. Hoy, la realidad desea cruzarme la cara con todas sus fuerzas para decirme que ya no estás -y otra vez te echo de menos.- Te echo tanto de menos como si alguna vez te hubiese mirado a los ojos y me hubieses dicho cuánto quieres a tu madre, o a tu mejor amiga, cuánto me quieres a mí, a tus chicas preferidas. Recuerdo por qué nunca pisaré León, ni me patearé Brasil buscando tu calle, esperando que me enseñes portugués. Hoy sé cuánto te quiero al ponerse el sol, al escuchar tu canción, al pisar charcos sin paraguas. -sigo buscando algo que me agujeree los huesos y me cale tanto como para parecerse a ti.- Por ti aprendí cómo valorar la vida, cuánto vale el amor, lo efímero que puede ser un momento y lo ...

Mi felpudo dice quédate

 Me he construido una casa frente a la costa con todo el miedo que me da perderte.  La he amueblado a base de te quieros a los pies de la cama, risas en el hueco de la bañera y lágrimas en el cenicero que debí poner en el balcón.  Quisiera tener jardín para poner columpios y que sean ellos los que tengan altibajos -no nosotros.-  También compré unas cortinas nuevas, llenas de estrellas fugaces, porque sé cuánto te brillan los ojos cuando las miras.  No tengo espejos en el baño ni en ninguna otra habitación -quiero ser la única que te diga lo guapo que estás cuando te levantas-  Tampoco he tejido mantas ni puse televisor, porque contigo tengo más que suficiente.  Dejaré la puerta abierta para que vengas a verla -y te quedes para siempre-, pero si vas a salir, cierra después con cuidado y no me digas hasta pronto, que ya nos veremos, porque vas a derrumbar mis cimientos y esta casa es lo único que tengo.

Qué sería de mí sin ti

Me gusta cómo te revuelcas en mi cerebro y acaricias mis ideas a sabiendas de que estarás en mis sueños. Me dejas embobada al desnudarte y ni siquiera te quitas la ropa. Tienes esa maldita costumbre de dejarme siempre con las ganas de tocarte. Dios, tú tienes la culpa de que las yemas de los dedos me ardan de esta manera. Es por eso que te escribo tanto, porque si quiero hablar de belleza, no se me ocurre mejor metáfora que tus labios cuando me llamas Pequeña, Bonita o Preciosa -Así en mayúscula porque a veces te creo-, ni mejor antítesis que tú y yo para hablar de libertad. Pongo la mano en el fuego si digo que renunciaría al amor por mí para que tengas el tuyo dos veces. Sabiendo que contigo no bastan dos corazones, ni dos almas al completo para sentirte como en estas líneas yo te siento.